TODOS A CASA

AH!  Todavía recuerdo aquellos momentos en los cuales por estar en todo y en nada dejamos pasar el tiempo de nuestras manos. Quienes no se acuerdan las charlas por horas con tus amigas o familia porque no tenías tiempo en el trabajo, quien no se acuerda que cuando salíamos a almorzar y nos quedábamos sin disfrutar nada inclusive nuestra propia comida porque estábamos a la carrera ah! Y quien no se acuerda que no teníamos ningún momento para apreciar nuestro alrededor porque estábamos ocupados y te dabas el lujo de hacer muchas cosas y decir a voz en cuello soy multitask.

Como quedo atrás esos días que te sentías una verdadera ejecutiva porque tu agenda estaba llena de eventos y situaciones que atender donde hablar contigo o pasar tiempo contigo era un lujo para otros.

Vaya todo quedo en neblina y recuerdos porque ahora lo que nos sobra es el tiempo, no tenemos agenda llena, no hay eventos en puerta y no hay más carreras que completar. Es tanto el cambio que ya no sabemos que es ser multitask porque puedes hacer solo una cosa y encima tomarte todo el tiempo necesario para completarla.

La verdad que todo se ha reducido a una sola cosa estar en casa cuidándote de no estar entre los números de contagiados con la pandemia que recorre el mundo, te has convertido en un ser simple donde muchas veces tu celular no suena para nada y donde ya no tienes más ganas de hablar largo y tendido porque no hay nada más que contar, te has convertido en un ser paciente y sobre todo tolerante porque aunque veas tu ropa fina, joyas, dinero etc, etc ni siquiera puedes utilizarlo porque ahora te encuentras sentado frente a un computadora para hacer todo tu trabajo, muchas veces utilizando tus sandalia de casa. Vaya como hemos cambiado en tan poco tiempo cuando nos dijeron todos a casa y nos dimos cuenta que poco a poco nos quitaron todo el poder, el control y la oportunidad de controlar nuestro alrededor como creíamos que lo hacíamos. Hoy en casa caminando de arriba abajo, sin agenda, sin rapidez, sin correteo puedo decirte que soy una nueva persona.

Deje atrás la locura de sentirme que el mundo se acababa, deje atrás la rapidez de ir primero, deje atrás el crecer y tener todo, deje atrás la oportunidad de manejar mi agenda a mi gusto y deje atrás la idea de que eres mejor porque logras más que los demás.

Ahora solo vivo el momento, miro a través de mi ventana la belleza de los colores, el sonido de las voces, la sonrisa de los niños, los diferentes sabores de los alimentos y la paz al dormir una siesta.

Ahora aprecio un abrazo deseando llegar a los que amo con ese abrazo cerrando los ojos, donde una palabra en un cuaderno vale más que una agenda llena y donde tus amigos son aquellos con los que compartes conversaciones únicas.

Finalmente aprecio estar en casa porque me transformo en un ser sensible, sublime y leal a mis principios y el mundo, donde cada día antes de acostarme agradezco por un día más de vida, tener a los míos con vida y cada mañana repito que se haga tu voluntad porque la mía ya no tiene fuerza ni poder.

Volver a casa fue el mejor regalo para ser lo que soy hoy en día un verdadero ser humano.

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